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A economia da saúde e o edifício hospitalar

04/11/09 - 04:55 | Atualizado em 04/11/09 - 04:55 uma visão de mantenabilidade

Los cambios en Salud se producen cuando cambia la tecnología o el entorno. La presión para el cambio procede habitualmente desde fuera de la organización, pero la fuerza para cambiar tiene que generase en el interior de las propias organizaciones.

Para lograrlos es fundamental comprender y modificar la “Cultura organizacional” de la Institución, la cual consiste en el contexto social que influye en la forma como la gente se comporta y se relaciona.

En este sentido se debe sustentar los cambios del recurso físico en una gestión estratégica, basada en la gestión integral de procesos en salud que implica una vision del proceso como el devenir del paciente a través del sistema sanitario y en su deseo de conseguir una atención y respuesta única a sus necesidades y problemas de salud.

El monitoreo de los procesos permitirá introducir las mejoras en el recurso físico para aumentar la satisfacción del usuario interno y externo.

La importancia de la planificación de las acciones que se realicen sobre el recurso físico, y la implementación mediante herramientas de gestión e instrumentos adecuados, permitirán ahorrar costos, mejorar la calidad de atención, y brindar una imagen de institución competitiva y de excelencia médica.

La gestión de calidad es un concepto subjetivo que demanda unos puntos de referencia (estándares) para hacer comparaciones, estos indicadores reflejaran un consenso y una valoración social sobre el modo de obtener mayores beneficios para un paciente o toda la población. Por ello es necesario implementar herramientas para evaluar y ajustar procesos y estrategias.

Para la toma de decisiones se debe contar con información. Es importante tener en cuenta que si no se puede medir, no se tendrán datos, sin datos no se puede controlar, ni generar información, ni tomar decisiones. La información es inútil si no se usa en cambios positivos o para evitar consecuencias negativas. Por tal motivo es necesario desarrollar indicadores para el área de logística, la cual incluye: la provisión de agua, gas, energía eléctrica, gases medicinales, aire acondicionado, el mantenimiento de los recintos de uso médico, la remodelación y readecuación de áreas por obsolescencia y/o cambio de modalidades médicas, la incorporación y el funcionamiento del equipamiento médico, el suministro de ropa lavada, la limpieza, el manejo de los residuos, la operación del edificio, la vigilancia.

Se podría seguir enumerando funciones, pero de nada sirve ser eficiente en cada una de ellas en forma aislada, debe existir el roll integrador de la “logística” que las agrupa y permite la regulación de los flujos de operación y abastecimiento en los tiempos y en las formas, para cumplir con el objetivo primario que es garantizar la calidad de atención.

Los cambios depende, fundamentalmente, de aptitud y la actitud de las personas. Un mayor gasto no significa necesariamente un mejor servicio. Hay que gastar bien, allí donde sea más útil: donde se atienden mejor las necesidades y los deseos del usuario y los objetivos organizacionales.

La incorporación de tecnología por si sola no garantiza una mejor atención de la salud. Si los establecimientos quieren permanecer y crecer en el mercado deberán no solo trabajar sobre las áreas responsables de sus productos finales sino también sobre sus áreas de apoyo. La búsqueda de la eficiencia requiere más y mejor gestión, no necesariamente mas dinero. Por tal motivo debemos analizar las variables a tener en cuenta ante los nuevos requerimientos del diseño y La tecnología dentro de un plan maestro basado en la gestión estratégica.

Es esencial señalar que ya nadie discute la necesidad de programar los recursos en función de las demandas y necesidades de asistencia sanitaria de la población con el objetivo de garantizar la eficiencia, la eficacia, la equidad y la accesibilidad a esos recursos por parte de toda la población. Tampoco debe discutirse la necesidad de evaluar regularmente la planta física para garantizar la calidad de atención brindada y realizar los ajustes y mejoras que se requieran.

El edificio hospital entendido en su sentido primitivo, de ser el lugar de asistencia del desprotegido, sigue teniendo un fuerte significado cultural y social, por lo tanto transciende las necesidades practicas y económicas para transformarse en un hito, un referente de la comunidad que lo genera. Las alegrías y las tristezas de nuestras vidas se entrelazan en sus muros: el nacimiento, la enfermedad, la curación y la muerte.

La seguridad de las personas, de los bienes y del medio ambiente debe estar enmarcada en una concepción sustentable desde lo social, económico y ambiental. El foco dentro de las organizaciones de salud “debería” estar no solo en curar, sino en evitar que la gente se enferme. El desafío de hoy es poder resolver esta problemática, de construir día a día un lugar y un mundo mejor y más equitativo para todos sus habitantes.

Créditos: Rita Comando

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